jueves, 31 de enero de 2008

Cuanto temor, me meo toa!!!!




Siéntate aquí ya y no me seas remilgá!!!. Que esta mañana me he despertao con un palpito y de hoy no pasa, así que venga y no me seas de tu pueblo que el suelo lo tengo más limpio que un jaspe.


Pues niña, te cuento y es que desde que el otro día me pasó eso en la escalera... mira, mira, si es que es empezar a hablar sobre eso y se me ponen los pelos de punta.


Pues eso, que desde que me pasó eso no hago más que reinar y reinar y he pensao que ya de hoy no pasa, así que vamos a ver como nos sale el invento. Y no es que yo esté muy convencia!, noooo, que yo soy muy devota de mi virgencita del Carmen y se de muy buena tinta que a ella estas cosas no le gustan ná de ná.


Pues nada, así nos tenemos que ver, tu y yo sentás alreor del tablero y con el vaso de la mesita de noche de la difunta Davi. Pobrecita, que Dios la tenga en su gloria, pq ella era algo rara, pero se hacía de querer la mu joia. Pues eso, que me quedé como recuerdo el vaso con sus marcas de pintalabios y mira que ahora nos va a venir que ni pintao.


Tu ponte seria, que me ha dicho mi sobrina la Yeni que si nos reimos no vale y nos pué pasá algo malo, Dios no lo quiera!!!. Así que venga, pon aquí el deo que vamos a empezar.

- Davi, si estás aquí manifiestate-

- Davi, si estas por la pensión manifiestate-

- Davi, puñetera, que no tengo to el día y estoy muertica de miedo.

Mira!!!, mira!!!, yo creo que se ha movio, ahyyyyyyyyyyyy, que si, que si, que el vaso se ha movio......., uffff, uffff, ...... A ver, que me tengo que tranquilizar.

-Davi, fuiste tu la que me dio sustito el otro día limpiando la escalera?-

- Davi, tienes algún asunto pendiente en este mundo que te retiene?, necesitas que te haga una ofrenda de laca Nely para estar bella en el más allá?-

Pues ahora no dice nada, que raro. Yo creo que esto de mover el vaso para un espíritu tiene que ser mu agotador y claro, como está recién llegá po tendrá que aprender. Si, va a ser eso, pq yo lo vi en una peli muy bonita, niña, era gossss, o como se diga, preciosa, con ese momentazo en el barro. Ahiii si yo pudiese darme un revolcón de esos de vez en cuando, que ya ni me acuerdo hija. Yo creo que me he vuelto hasta virgen, con eso te lo digo tó. Pq yo desde que me abandonó mi Manolo por otra, fijate lo que te digo, estoy muerta de cintura para abajo, niña, y es que tengo unas desganas que pa mi se quean.


Bueno, ceo que esto no funciona, habrá que intentarlo otro día. Hala, amonos con el chiringuito a otra parte que me queda mucha faena por jacer.

martes, 29 de enero de 2008

El perfume de la permanencia


La actuación de ayer en el Cheetah fue dura. Su música va cambiando a lo largo de la noche como su público y lo que te va ofreciendo el local. Creo que por eso persiste con los pasos de los años y corre mejor suerte que otros locales emergentes que se desvanecen en cuanto pasan de moda su estética o empiezan a ser colonizados por gente indeseable por la mayoría.

Aún no he eliminado del todo el maquillaje de mi cara. Mi boca aún se encuentra enrojecida y algo hinchada. Me gusta seducir a ese tipo de gente que cuando me mira esquiva la mirada. A veces resulta una situación violenta sobre todo para la persona que miro. No quise intimidar y al bajar del escenario toque su hombro y le dije que me acompañara.

Fuimos al camerino. Allí observaba por el reflejo oscuro de un mueble lacado mientras me cambiaba y hacía la maleta. Tomaba una copa que preparé antes. Miraba el tocador de Amanda. Acarició alguna de las pelucas que tenía preparada para esa noche y le llamó la atención el tocador de La Davi, tenía un perro de peluche y dos Vírgenes pequeñitas que cambiaba de vestimenta según la época litúrgica. Tenía la frente sudada. Era tarde y el local ya había aminorado tanto la intensidad lumínica como la potencia del extractor de humo. Yo también sudaba.

Siempre me había excitado el olor corporal y que se mezclase bien con mi piel. En muchas ocasiones no me duchaba porque me gustaba que permaneciese ese olor conmigo todo el día. El tuyo era un olor lácteo, aún lo conservo en mi pecho y de vez en cuando abro mi camisa y aspiro tu recuerdo.

Mis ojos tiene el insomnio de una noche de risas y complicidades con algunos rastros de la brillantina por mi cuello. Mi cama la dejaré deshecha para cuando vuelva de la jornada que me espera respirarte de nuevo y abrazar mi almohada como si fueras tú.